El bicampeón centroamericano se jugaba la vida en San Salvador y lo hizo en un escenario imponente: el Estadio Cuscatlán, que presentó un gran marco de público para un duelo cargado de tensión.
Desde el pitazo inicial ambos equipos salieron a buscar los tres puntos. El partido se mostró abierto, con emociones en ambas áreas y la sensación de que cualquier descuido podía cambiar la historia.
Al minuto 10, Van Der Putten vio la primera tarjeta amarilla del juego tras una falta que generó un tiro libre peligroso para los locales. Alianza respondió con fuerza y, al 25’, el colombiano Mercado exigió a la defensa rojinegra con un remate de contragolpe. Sin embargo, de inmediato Alajuelense replicó con un disparo de Campos desde fuera del área que levantó los suspiros de la afición.
El mismo Campos volvió a inquietar al 31’ tras una buena jugada colectiva junto a Aarón Suárez, pero la más clara llegaría al 35’, cuando Santiago estuvo a centímetros de abrir el marcador: su remate dentro del área fue sacado de forma milagrosa en la línea por el guardameta salvadoreño, en una acción que el público local celebró como un gol propio.
Pero en el epílogo del primer tiempo llegaría el golpe manudo. En el minuto de reposición, Piñar apareció oportuno para aprovechar un rebote tras un entrevero en el área rival y enviar el balón al fondo de la red, silenciando al Cuscatlán y dándole a la Liga una ventaja crucial.
En la etapa complementaria, el Alianza adelantó líneas en busca del empate, dejando más espacios atrás que Alajuelense intentó explotar. El técnico rojinegro movió el banquillo: al 60’ ingresó J.P. Ruiz por Matarrita, y al 70’ Isaac Badilla sustituyó a Piñar, quien salió golpeado tras un choque en la cabeza.
Los minutos finales fueron de sufrimiento. El conjunto salvadoreño presionó con todo, empujado por su gente, pero el “León” defendió con orden y carácter. Como dice el dicho, “para ganar hay que saber sufrir”, y esta vez Alajuelense supo hacerlo en tierras cuscatlecas, mostrando solidez defensiva como su gran punto alto.
Con este triunfo, la Liga mantiene intactas sus aspiraciones en la Copa Centroamericana y reafirma su carácter de bicampeón, luchando paso a paso por seguir en lo más alto de la región.

