Crónica del Clásico Nacional

Una hermosa noche en San Juan de Tibás sirvió de marco para un nuevo clásico del fútbol costarricense. Aunque ambos equipos llegaban en un momento futbolístico irregular, la expectativa y la intensidad estaban garantizadas, porque clásico es clásico.

El partido arrancó con mucha intensidad, especialmente por parte del visitante, Alajuelense, que adelantó líneas y ejerció fuerte presión en la salida morada. Saprissa respondió con empuje ofensivo, generando varios tiros de esquina en los primeros diez minutos, aunque sin lograr claridad en el último cuarto de cancha.

Los primeros 30 minutos se jugaron con mucha marca, entrega y disputa en medio campo, pero con escasas acciones de verdadero peligro en las porterías. Así concluyó el primer tiempo, con el marcador intacto y sin oportunidades claras para ninguno de los dos equipos.

El complemento trajo emociones. Apenas iniciado el segundo tiempo, Joel Campbell ingresó por Alejandro Bran y le dio mayor dinámica al ataque rojinegro. Poco después, tras una gran jugada colectiva, Anthony «Pikachu» Hernández se inventó una acción individual dentro del área dejando en el suelo a Arboine tras una ingeniosa gambeta y definió con pierna izquierda para clavar un golazo que silenció la Cueva del Monstruo.

Alajuelense mantuvo el control durante gran parte de la segunda mitad. Joel Campbell fue determinante, manejando el balón, los tiempos y provocando faltas que permitieron a la Liga tener el juego lejos de su área y ganar segundos valiosos. Sin embargo, el cuadro manudo sufrió dos bajas sensibles por lesión: Pikachu Hernández y Piñar, reemplazados por Ronaldo Cisneros (mexicano debutante) y Badilla , respectivamente.

Saprissa, obligado por el marcador, apostó al juego directo, centros y pelotazos, pero encontró poca profundidad. En los últimos cinco minutos, los morados lanzaron un asedio a balón parado y en un saque de esquina estuvieron muy cerca de empatar, pero el arquero uruguayo Washington Ortega se mostró sólido bajo los tres palos para mantener el cero.

El árbitro repuso ocho minutos —una decisión que pareció exagerada, pues nunca se perdió tanto tiempo—, lo que añadió dramatismo a un cierre de infarto en el Ricardo Saprissa. Finalmente, la Liga Deportiva Alajuelense supo resistir y se llevó un triunfo muy valioso en territorio enemigo, demostrando que en los clásicos la garra puede más que el momento futbolístico.

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